La obra pictórica de Ángela Wilson, se confronta a sí misma desde una trama que se desenvuelve entre las premisas de la teoría Jungiana, el conflicto paradójico de la teoría Freudiana y la formalidad del Dripping Painting.


El concepto Jungiano de arquetipo, se desprende como registro del inconsciente colectivo, al simbolizar formas ancestrales que nos han definido como especie a lo largo de la historia.


En la línea psicoanalítica Freudiana, se sugiere aquello denominado por Freud como restos mnémicos, aludiendo a estos registros que se presentan desde lo mas recóndito, como significantes que incitan la asociación libre.


El vínculo mas visible en la pintura de Ángela Wilson que alude al Dripping Painting, se relaciona con la gestualidad de la obra de Jackson Pollock.


A partir de esta mixtura, Wilson construye su propio lenguaje cargado de paradojas y hallazgos que pertenecen a su íntima historia; asociaciones personales sepultadas por la última piel pictórica. Al cubrir estas asociaciones con capas de esmaltes industriales, Wilson esta sofocando los referentes más cercanos, creando con la materialidad expuesta, un espacio claustrofóbico.


Para acercarse a la demanda original de la obra de Wilson, es necesario hacer una autopsia; examen analítico desde las capas externas de materia que bloquean el pulmón pictórico, hasta la instancia en que el espectador se encuentra con la vulnerabilidad propia de su obra.




Jorge Tacla, Nueva York, Agosto, 2009.